¡Ahora que te has ido, mamá, me he quedado sin nadie a quien recurrir! | La Promesa
La tensión en el barrio se vuelve insostenible cuando Arif le confiesa a Ceyda sus firmes sospechas sobre los nuevos inquilinos, quienes permanecen constantemente en el balcón espiando la vivienda de Bahar. Ceyda, al recordar haber visto a uno de esos hombres en el hospital durante el ingreso de su amiga, presiona para alertar a las autoridades, pero Arif prefiere vigilar en persona primero. En un intento por protegerla, el hombre insiste en acompañar a Bahar y a los niños al parque, mostrándose esquivo y ansioso ante los misteriosos perseguidores.
Consciente del peligro mortal que representa Nezir, Arif convoca de urgencia a Enver, Hatice, Ceyda y Yeliz, explicando que toda la persecución está ligada al pasado de Sarp y que ha llegado el momento de revelarle a Bahar que su exmarido está vivo para obligarla a huir. Enver se frena por temor al impacto que causará en la mujer, pero poco después, al acudir al café de Arif, descubre con horror que el joven ha desaparecido y que en el suelo hay unas inquietantes manchas de sangre: los matones lo han secuestrado para eliminar a un testigo incómodo.
Mientras Enver y Ceyda buscan desesperadamente la ayuda de Peyami debido a que la policía no puede intervenir antes de dos horas, Nezir organiza su movimiento final. Munir, que vigila la zona, intuye que el secuestro de Arif es solo una trampa para aislar a Bahar y alerta de inmediato a Sarp. Cuando este último se presenta a toda prisa en el apartamento, encuentra la puerta entreabierta y se topa con un escenario dramático: Bahar, Nisan y Doruk están atados y vendados, mientras Nezir lo espera para consumar su venganza.
El capo revela cínicamente que Bahar ignoraba que su exmarido estaba vivo y le quita la venda, haciéndola encontrarse cara a cara con Sarp tras años de luto. La alegría y el asombro de la mujer se transforman pronto en terror cuando Nezir ordena llevarse a la familia para aislar a Sarp. Sin embargo, gracias a un ataque sorpresa de Munir, Sarp inicia una violenta pelea con el criminal, permitiendo que Bahar y los niños escapen a la calle a pedir ayuda. Durante la riña se escucha un disparo. Poco después llega la policía: Nezir, herido por la bala, es trasladado de urgencia en ambulancia, mientras Sarp sale del edificio esposado por los agentes. Bajo
